Ivsi lanza la campaña «Buoni a Sapersi» para promover una información correcta sobre los embutidos

Ivsi lanza la campaña «Buoni a Sapersi» para promover una información correcta sobre los embutidos

Ivsi lanza la campaña «Buoni a Sapersi» para promover una información correcta sobre los embutidos

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redazione

Ivsi – Instituto para la Valorización de los Embutidos Italianos ha lanzado, con el apoyo de Assica – Asociación de Industrias de la Carne y de los Embutidos, la campaña «Buoni a Sapersi» en cuyo centro se encuentra elObservatorio Ivsi, dedicado a monitorizar las percepciones de los consumidores y promover una información científicamente correcta.

El Observatorio Ivsi

El Observatorio nace de una doble actividad de investigación realizada con el apoyo del organismo de investigación AstraRicerche, en la que participaron más de 1.200 italianos de entre 18 y 70 años en el mes de junio, y de Extreme, empresa especializada en el análisis estratégico de las conversaciones en la web y las redes sociales y en inteligencia de datos, que analizó más de 10.000 contenidos publicados en internet entre noviembre 2025 y mayo 2026.

A la campaña Buoni a Sapersi se dedicará también un sitio web que albergará los datos del Observatorio y ofrecerá información y contenidos especializados útiles sobre embutidos y nutrición, además de contenidos destinados a desmentir falsos mitos y simplificaciones excesivas que todavía persisten sobre los productos de este sector. La campaña también involucrará a las redes sociales y contará con la participación de algunos profesionales y creadores especializados en nutrición y divulgación científica.

Un consumidor cada vez más atento, pero todavía poco informado

Los resultados muestran un panorama claro: los italianos siguen consumiendo embutidos, pero desean información más detallada y verificable sobre su perfil nutricional y su impacto en la salud.

Más del 60% de los encuestados declara consumir embutidos al menos una vez a la semana, mientras que solo el 4,8% nunca los consume. El consumo diario sigue siendo marginal (2,3%), lo que confirma que estos productos representan una presencia estable, aunque generalmente moderada, en los hábitos alimentarios del país.

A pesar de ello, el 38,1% de los italianos afirma sentirse poco o nada informado sobre los valores nutricionales de los embutidos, mientras que apenas el 7,8% se considera muy informado. También hay varios factores que preocupan a los italianos: las principales inquietudes se refieren a la presencia de conservantes y aditivos (40,1%), al impacto sobre la salud (37,3%) y a la procedencia de la carne (26,2%).

«Los datos anteriores son muy significativos: indican una necesidad concreta de orientación. Los italianos siguen consumiendo embutidos, pero quieren entender mejor qué llevan a la mesa, cómo leer la etiqueta, qué diferencias existen entre los productos y cómo incorporarlos correctamente a la dieta. Es un dato que pone de manifiesto una importante responsabilidad para quienes trabajan en el ámbito de la nutrición: proporcionar información sencilla, verificable y contextualizada, sin reducir el tema a tranquilizaciones o alarmas. Las principales preocupaciones surgidas de la investigación son muy claras: el consumidor quiere saber no solo si un producto está bueno, sino también si es seguro, de dónde procede, cómo se ha producido y qué papel puede desempeñar en su alimentación. Estas preguntas no deben responderse con simplificaciones, sino con transparencia: explicando las funciones de los ingredientes, la regulación de los procesos, la calidad de la cadena de suministro y, sobre todo, el concepto de porción, frecuencia y contexto alimentario. Hay que proporcionar respuestas que expliquen que los aditivos presentes en la lista de ingredientes tienen funciones precisas y que los procesos de producción están sujetos a normas y controles. La sal, las especias y los posibles conservantes o antioxidantes adicionales deben entenderse como componentes que pueden contribuir a la conservación, la seguridad microbiológica, la estabilidad y la calidad sensorial del producto, siempre de conformidad con la normativa y con su declaración en la etiqueta. Al mismo tiempo, para una información nutricional correcta, es esencial hablar de porción, frecuencia y contexto: un embutido consumido en cantidades moderadas, no a diario, e incluido en una comida rica en verduras, fruta, cereales integrales o legumbres tiene un significado muy distinto al de un consumo frecuente, abundante y aislado», afirma Elisabetta Bernardi, especialista en Ciencias de la Alimentación, bióloga y nutricionista.

Las noticias falsas y las simplificaciones excesivas alimentan las dudas y la confusión

Uno de los datos más significativos obtenidos se refiere a la percepción de la desinformación: según los resultados de la investigación realizada por AstraRicerche, una proporción significativa de los encuestados considera excesivas varias creencias. En particular, el 36,2% considera exagerada la afirmación de que todos los embutidos son ricos en conservantes, el 31,2% considera excesiva la idea de que puedan provocar cáncer, mientras que el 26,6% no comparte la creencia de que no puedan formar parte de una dieta sana y equilibrada.

Solo el 15,3% de los italianos considera que, en realidad, sobre el tema de los embutidos no existen simplificaciones excesivas ni noticias falsas.

Incluso ante una de las afirmaciones más radicales: «los embutidos son cancerígenos y deberían evitarse por completo», que lleva al extremo la inclusión de los embutidos en el Grupo 1 de la clasificación de la OMS/IARC, casi el 60% de los encuestados se declara en desacuerdo, señal de un enfoque generalmente equilibrado y menos propenso a los extremismos; el 31,9% de los encuestados está de acuerdo con esta postura.

Es importante subrayar que el término «cancerígeno» suele ser percibido por la opinión pública como sinónimo de peligro absoluto, mientras que en el ámbito científico indica simplemente la existencia de evidencias que relacionan un determinado factor con un aumento del riesgo de desarrollar algunas formas de cáncer. En el caso de los embutidos y, más en general, de las carnes procesadas, las evidencias científicas disponibles indican que un consumo frecuente y elevado puede estar asociado a un aumento del riesgo relativo de algunas enfermedades oncológicas.

Sin embargo, este dato debe interpretarse dentro de un marco más amplio que incluya las cantidades consumidas, la frecuencia de ingesta, el estilo de vida, la actividad física y la calidad global de la dieta. Por este motivo, las recomendaciones nutricionales no prevén la eliminación total de los embutidos, sino un consumo moderado y coherente con una dieta variada y equilibrada.

Por tanto, el elemento central es la moderación, que no significa renuncia: fomentar el equilibrio, la variedad y la convivencia en la mesa sigue siendo la manera más eficaz de construir hábitos saludables y duraderos.

Otro dato significativo obtenido en la investigación realizada por AstraRicerche se refiere precisamente a la relación entre los embutidos y una alimentación equilibrada. Aunque el debate suele estar polarizado, el 65,5% de los italianos considera que los embutidos son compatibles con una dieta sana y equilibrada.

Comenta la doctora Bernardi: «El dato de que el 36,2% de los encuestados considera exagerada la idea de que todos los embutidos sean ricos en conservantes pone de manifiesto una capacidad cada vez mayor de los consumidores para distinguir entre la información correcta y las generalizaciones. No todos los embutidos tienen las mismas características y, cuando están presentes, los conservantes y aditivos están regulados, se declaran en la etiqueta y se utilizan con funciones específicas de seguridad y conservación. También en lo que respecta al riesgo oncológico se observa una visión más equilibrada: el 31,2% considera excesiva la afirmación de que los embutidos puedan provocar cáncer y casi el 60% no comparte la idea de que sean alimentos que deban evitarse por completo. Esto refleja una mayor atención a las evidencias científicas, que asocian el aumento del riesgo sobre todo con un consumo elevado y habitual de carnes procesadas. Sin embargo, la prevención nutricional no consiste únicamente en reducir determinados alimentos, sino en construir un modelo alimentario globalmente equilibrado. En el caso del cáncer colorrectal, por ejemplo, además de limitar los excesos, es importante garantizar un aporte adecuado de fibra mediante verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, alimentos que favorecen la salud intestinal y contribuyen a la calidad de la dieta. Un consumo adecuado de leche, yogur y derivados también puede desempeñar un papel favorable gracias al aporte de calcio. Por tanto, el mensaje más correcto no es simplemente «reducir», sino «construir mejor el plato»».

Confianza en las fuentes autorizadas y demanda de claridad

En un ecosistema informativo cada vez más fragmentado, los italianos siguen reconociendo el valor de las fuentes científicas cualificadas.

Para el 54,4% de los encuestados, los médicos y nutricionistas representan el principal punto de referencia para informarse correctamente sobre cuestiones relacionadas con la alimentación, lo que confirma la necesidad de poner a disposición contenidos claros, accesibles y basados en evidencias científicas.

Precisamente de esta necesidad nace el Observatorio: una herramienta permanente de escucha, seguimiento y divulgación, concebida para recoger las dudas y preguntas de los consumidores y ofrecer respuestas basadas en datos, favoreciendo un diálogo transparente entre ciudadanos, profesionales de la salud, medios de comunicación y el sector productivo.

Jamón cocido: el «embutido tranquilizador»

Versátil y profundamente arraigado en los hábitos alimentarios de los italianos, el jamón cocido mantiene con los consumidores un vínculo que va mucho más allá de su simple uso actual: es una presencia familiar cuyas raíces se remontan a la infancia. De hecho, para más de un tercio de la muestra encuestada (36,3%), el jamón cocido es el primer embutido que vuelve a la memoria, mientras que para el 59% sigue siendo hoy el protagonista de bocadillos y sándwiches tostados. Un vínculo que va más allá del simple consumo y evoca recuerdos, vida cotidiana y convivencia.

A pesar del regreso al debate público de los temas relacionados con la salud y de la ya mencionada clasificación de la OMS/IARC de las carnes procesadas, los hábitos de consumo se han mantenido sustancialmente estables: el 58,7% de los italianos declara no haber modificado su consumo de jamón cocido durante el último año, mientras que el 17,8% lo ha aumentado.

La percepción del producto sigue siendo predominantemente positiva. Para el 58,7% de los encuestados, el jamón cocido es un alimento generalmente sano, al igual que los demás embutidos, mientras que el 31,6% lo considera incluso más saludable que otros. Solo el 9,7% lo considera menos saludable.

Entre los aspectos más valorados destacan su adaptabilidad a toda la familia (49,5%), su compatibilidad con una dieta equilibrada (42,2%), su digestibilidad (31,7%) y suaporte proteico (31,2%).

Este artículo fue traducido de la versión original en italiano con la ayuda de inteligencia artificial. En caso de discrepancias, consulte la versión original en italiano.