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Grupo Masi: vendimia 2026 claramente temprana y compleja, pero con uvas de buena calidad

Grupo Masi: vendimia 2026 claramente temprana y compleja, pero con uvas de buena calidad

Grupo Masi: vendimia 2026 claramente temprana y compleja, pero con uvas de buena calidad

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redazione

Grupo Masi comenta la evolución de la vendimia 2026 en sus fincas, con unas cosechas que comenzaron con mucha antelación respecto a lo habitual.

Una vendimia temprana

«En mis varias décadas de convivencia con los viñedos de Masi, repartidos por numerosas zonas del Trivéneto y de Italia, no recuerdo una vendimia tan temprana: ya a principios de agosto para las uvas blancas tempranas y para el Pinot Nero (Trentino, Conegliano Valdobbiadene, Oltrepò Pavese y Grave del Friuli), y a principios de septiembre en la zona de Verona y en la Valpolicella Classica para las uvas seleccionadas del Amarone, con un adelanto de aproximadamente dos semanas respecto a la media de la última década», comenta Sandro Boscaini, presidente de Masi, quien añade: «¡Realmente ha cambiado el mundo! Me incorporé a la empresa en los años sesenta y también los viticultores amigos de aquella época recuerdan que era habitual, en Valpolicella, comenzar la recogida para el appassimento a partir de la festividad de la Virgen del Rosario, es decir, el 7 de octubre».

El clima desfavorable

La añada se distingue por las temperaturas elevadas, la reducida disponibilidad de agua y una sucesión de fenómenos meteorológicos extremos, que han hecho que el ciclo vegetativo sea especialmente complejo y desigual entre territorios y viñedos. Entre los efectos más evidentes se encuentran el notable adelanto de la maduración fenológica, la reducción del peso de las bayas y, en algunas zonas, de los rendimientos.

A pesar de la presión ejercida por el calor y la sequía, el estado sanitario de las uvas es en conjunto muy positivo, con parámetros analíticos adecuados. Contamos con las bases para vinos de estructura e intensidad, pero también de equilibrio e identidad territorial; no obstante, el carácter de la añada se definirá al concluir el proceso productivo, teniendo en cuenta también la fase de appassimento en el caso del Amarone.

«Las condiciones climáticas y los fenómenos meteorológicos requieren intervenciones de precisión y un conocimiento profundo de cada parcela. La investigación y la experiencia técnica constituyen un patrimonio de conocimientos que nos permite interpretar las distintas respuestas de la vid y orientar el trabajo, desde el viñedo hasta la bodega. Cada vendimia nos recuerda que es deber del técnico comprender la naturaleza de las uvas disponibles, valorar decisiones e intervenciones con vistas al mejor resultado cualitativo», así se expresa el Grupo Técnico Masi.

La Valpolicella

Con una mirada más cercana a la Valpolicella, los viñedos de las zonas altas han mostrado una particular resiliencia al calor y a la reducida disponibilidad de agua, manteniendo la regularidad y un equilibrio favorable entre madurez técnica y fenólica. La pérgola veronesa ha confirmado su valor: una cubierta vegetal más amplia favorece una mayor protección de los racimos y contribuye a reducir la exposición directa a la radiación solar y el consiguiente estrés térmico, favoreciendo una maduración más gradual.

Los pliegos de condiciones

Cada vendimia es un momento de reflexión y de balance: para el viticultor individual, para las denominaciones y para las instituciones y, más en general, para el viñedo italiano. El clima y el mercado están modificando profundamente el contexto al que el sector debe hacer frente. La sucesión de vendimias tan particulares pone de manifiesto la necesidad de tener efectivamente en cuenta el cambio climático. En la mayoría de los pliegos de condiciones no se ha asumido la necesidad de situar, cuando sea posible, las delimitaciones en cotas más elevadas de los terrenos en colina.

Sandro Boscaini: «Casi siempre, los pliegos de condiciones representan la situación de hace más de treinta años. En la situación actual de profundo cambio, deben considerarse dos aspectos. El primero se refiere al equilibrio entre demanda y oferta, que requiere decisiones: estamos produciendo con un viñedo diseñado para un mercado ya superado, tanto desde el punto de vista de la cantidad demandada como de la adecuación a las preferencias de los consumidores, hoy orientadas hacia los blancos y los tintos más ligeros. En general, no veo intervenciones estructurales destinadas a responder a ello. Se necesitan decisiones valientes ante la multitud, ya demasiado numerosa, de denominaciones. Hay que distinguir aquellas que expresan una fuerte identidad territorial y una alta calidad reconocida de aquellas que califican vinos raramente apreciados fuera de su propio ámbito regional. El segundo se refiere al concepto de calidad y, en consecuencia, al precio. Hay vinos de calidad y otros que añaden además la calidad percibida: esa notoriedad de la denominación que permite remuneraciones más elevadas, pero que también implica rigor y disciplina, así como un posicionamiento adecuado en el mercado».

Este artículo fue traducido de la versión original en italiano con la ayuda de inteligencia artificial. En caso de discrepancias, consulte la versión original en italiano.

       
       

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