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Consumo: en 30 años la tecnología y el tiempo libre desbancan a la alimentación

Consumo: en 30 años la tecnología y el tiempo libre «desbancan» a la alimentación
La tecnología es mucho más que un ingrediente de la comida

Consumo: en 30 años la tecnología y el tiempo libre desbancan a la alimentación

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Luca Salomone

¿Cómo han cambiado con el tiempo los hábitos de consumo de las familias? A esta pregunta responde Confcommercio. Se repasa tres décadas de Italia.

Pero no faltan en el análisis, publicado en agosto por la Oficina de Estudios de la confederación, muchas reflexiones sobre los 2007-2026, es decir, 20 años.

En 2026 crece el gasto real

Este año el gasto real per cápita en compras ha alcanzado 23.261 euros (era de 19.877 euros en 1995), con un aumento de 314 euros respecto a 2025, superando los niveles anteriores a la COVID, pero también el máximo de 2007 (22.975 euros), que, sin embargo, coincidió con el inicio de la crisis financiera mundial.

Esta dinámica, favorecida también por el crecimiento progresivo del empleo y de los ingresos, no ha permitido, en cualquier caso, recuperar totalmente los niveles de demanda en todos los segmentos.

Los fuertes incrementos de la tecnología (informática y telecomunicaciones) y de los servicios relacionados con el tiempo libre han liderado la larga carrera, con una variación «monstruosa» de los importes por persona. En 1995, 30 años, hablamos de un incremento positivo del 3.200% para las dos partidas, las TIC y la tecnología en sentido amplio.

En el mismo periodo de tiempo han aumentado, aunque mucho menos, los servicios culturales y recreativos: +137%.

Pocas otras partidas muestran señales estructurales de expansión: es el caso de la restauración (+25,3%) y de los gastos en viajes y vacaciones (+17,2%) que, en cualquier caso, todavía no han vuelto a las medias anteriores a la pandemia.

El consumo deja de lado los bienes materiales

En ligero descenso, en cambio, la alimentación en el hogar (-3,5% en las últimas tres décadas), también debido a dinámicas demográficas muy complejas y al aumento de las comidas fuera de casa.

Entre las partidas menos dinámicas, aunque con signo positivo, se confirman la ropa y el calzado (+6,2%), con una demanda que hoy parece orientarse más hacia prendas de menor valor intrínseco (fast fashion), y la de los muebles y objetos para el hogar (+5,9%).

Mención aparte merece la energía de uso doméstico (-37,4%), que se contrae considerablemente debido a una mayor prudencia, pero también gracias al uso creciente de productos y sistemas de ahorro basados en la tecnología.

El gasto real per cápita, tras el descenso registrado entre 2007 y 2019, se ha encaminado en los últimos años hacia una recuperación gradual que debería concretarse en la primera mitad de 2026.

Esta recuperación se ha visto favorecida, como se ha dicho, por los importantes avances registrados en materia de empleo: desde el mínimo de enero de 2021 las personas empleadas en el proceso productivo han aumentado en más de 2,2 millones.

En cuanto a la distribución del consumo, los análisis a largo plazo ponen claramente de manifiesto la progresiva desmaterialización del gasto de los hogares: menos bienes físicos y más servicios.

Así, la informática y las telecomunicaciones han pasado de menos de 8 euros por persona en 1995 a 252 euros en la actualidad, también gracias a la transformación de algunos artículos (teléfonos móviles y ordenadores) y de sus respectivas funcionalidades en productos indispensables y, por ello, mucho más accesibles.

Ocio y cultura: +240 euros per cápita

Lo mismo ocurre con el entretenimiento, el ocio y las vacaciones, que elevan la estimación de los volúmenes adquiridos a 637 euros en 2026 frente a los 394 euros de 2007 (+243 euros).

Incluso el aumento del gasto en vivienda, como inmueble en el que invertir (a pesar del incremento continuo de los precios), no ha frenado el crecimiento del consumo experiencial. En cambio, ha acelerado un cambio de modelo cultural, en el que los hogares optan por mantener una gestión más rigurosa del gasto en bienes materiales (ropa, alimentación y mobiliario) para poder seguir financiando viajes, restauración y cultura, así como muchas otras oportunidades relacionadas con el trabajo, el ocio y la socialización.

Lee también la encuesta Confcommercio-Swg sobre el crecimiento del consumo cultural, actualizada a 2026

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Este artículo fue traducido de la versión original en italiano con la ayuda de inteligencia artificial. En caso de discrepancias, consulte la versión original en italiano.

       
       

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